Descendimiento.
van der Weyden |
La
Sábana de Turín
La
palabra griega SINDON significa sábana. Y una sábana
de lino es lo que la Iglesia Católica custodia en
la actualidad y muchos fieles veneran desde antiguo como
la tela que sirvió para amortajar a Cristo. Los
cristianos no están obligados a creer en la autenticidad
de esta reliquia y de hecho, la Iglesia Católica
no se pronuncia sobre la misma. La fe cristiana
se basa en la resurrección de un judío de
origen humilde llamado Jesús que se decía
Hijo de Dios, y no en un pedazo de tela, aunque haya sido
ésta utilizada para su enterramiento. Por ello, creemos
que está fuera de lugar el intentar utilizar la Sábana
de Turín tanto para descalificar al cristianismo,
como el blandirla como arma de cruzado para defenderlo.
Se puede ser muy buen cristiano y no aceptar en absoluto
la autenticidad de la Sábana.

Un
poco de historia
1350
es la fecha a partir
de la cual se conoce sin duda alguna la trayectoria histórica
de la reliquia y sobre la que hay común acuerdo entre
los historiadores. La falta de datos concretos sobre la
Sábana anteriores a esa fecha se utiliza frecuentemente
como argumento en contra de su autenticidad. Según
otros, el comienzo de la cronología de la Sábana
podría establecerse en la ciudad de Edesa (la actual
Urfa en Turquía), donde una reliquia que podría
ser la Sábana Santa fue encontrada durante la reparación
de la muralla de la ciudad entre los años 525
y 544. Para más datos sobre esta
hipótesis le remitimos a los escritos de Ian Wilson.
Le mostramos a continuación algunos de los argumentos
que se aducen para establecer la historia de la Sábana
anterior a 1350. Repetimos que sólo hay común
acuerdo a partir de esta fecha.
En
el año 944, la tela fue supuestamente
trasladada desde Edesa a Constantinopla. Existe un manuscrito
griego sobre un sermón del archidiácono Gregorio
de Santa Sofía en el día en que la reliquia
llegó a la ciudad (16 de agosto del año 944)
(Archivos Vaticanos).
Una
miniatura del año 1081 (Miniatura de Skylitres (1081-1118))
reproduce la escena del emperador Lecapeno (920-944)
besando la Sábana Santa a su llegada a Constantinopla.
En la escena, la sábana se muestra extendida y el
emperador besa la cabeza mientras otra persona sostiene
el resto de la tela (Biblioteca Nacional de Madrid, vitrina
26, 2, folio 131, r).
La
tela consta en el catálogo de reliquias del palacio
imperial de Constantinopla que hizo el monje de Thingeyrar
en 1157. También aparece en una
lista de 1201 hecha por Nicolás
Mesarites.
Según
se cree, la reliquia desapareció de Constantinopla
durante las Cruzadas. Se conserva una carta del 1 de agosto
de 1205, escrita por Teodoro Ángel
Comneno, nieto de Isaac II, emperador de Constantinopla
dirigida al papa Inocencio III, organizador de la cuarta
cruzada. En ella se queja del latrocinio de los cruzados
y pide que sea devuelta la Sabana Santa a Constantinopla.
En el Centro de Sindonología de Turín se encuentran
cartas autógrafas de los Cardenales Binet y Mathieu,
arzobispos de Besançon, que confirman la presencia
de la Sábana en la ciudad en los primeros días
del siglo XIII.
En
el año 1355 la sábana reaparece
de nuevo tras siglo y medio en paradero desconocido. Se
exhibe en la iglesia de Lirey, a unos 150 kilómetros
de París y es posesión de Godofredo de Charny,
un caballero francés que según algunos podría
haber adquirido la reliquia en Constantinopla. A
partir de este momento se tienen datos seguros sobre su
trayectoria.
Año
1532. Noche del 3 al 4 de Diciembre. Incendio en
la iglesia francesa de Chambéry, donde se custodiaba
entonces la reliquia. Las monjas clarisas responsables del
convento remiendan las zonas afectadas por quemaduras de
plata fundida.
Año 1578. La reliquia, ya entonces
posesión de los Saboya, se traslada desde Chambéry,
antigua capital del Ducado de Saboya, hasta Turín.
Año
1694. El arquitecto italiano Guarini construye
una capilla especial, adosada a la Catedral de Turín,
para que en ella se pueda almacenar y custodiar la reliquia.
Donde permanece hasta hoy.
Año
1983. Umberto II de Saboya deja en herencia la
Sábana Santa al Papa y desde entonces es propiedad
de la Santa Sede.
En
la noche del 11 al 12 de abril de 1997
un nuevo incendio pone en peligro la integridad de la reliquia
que esta vez no sufre daño alguno.

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