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Imagen
tridimensional obtenida con el analizador
VP-8. |
Pero
una de las características más
importante de la imagen es que posee
información tridimensional, algo que
no se da en absoluto en fotografías,
dibujos o pinturas. Al aplicar a
una foto de la tela un analizador de imágenes
que pueda extraer información tridimensional
(cualquiera puede hacerlo en casa con el
programa de ordenador apropiado) se descubre
un cuerpo humano en relieve como si de una
mapa topográfico se tratase. Las partes
del cuerpo que aparentemente estuvieron más
cerca de la tela destacan en relieve de las
que estuvieron más alejadas.
La
intensidad de la imagen está en relación
con la distancia cuerpo-tela en cada punto:
la imagen es más oscura (más
clara en el negativo) en aquellas zonas en
que la distancia entre el cuerpo y las fibras
de lino fue menor. Esta regla se cumple matemáticamente,
pudiéndose calcular que la partes
del cuerpo que dieron lugar a la imagen debieron
encontrarse a una distancia de la tela no
superior a los 3,5 cms. De este análisis
se deduce fácilmente que la
imagen no se formó por contacto directo
entre cuerpo y tela, pues en ese caso sólo
tendríamos la impronta de los puntos
de contacto. Mientras que las manchas
de sangre se pueden observar también
en el reverso de la tela, la imagen se encuentra
sólo en un lado de la misma. Debajo
de los coágulos de sangre no hay imagen.
La imagen está formada por minúsculos
puntos (pixels) en la parte más superficial
de las fibras de lino donde se produjo un
cambio en su estructura (oxidación
y deshidratación). No
se conoce ningún método artístico
que haya podido producir este particular
tipo de impresión.
Se descarta un proceso de chamuscamiento
de las fibras ya que la imagen no respondió al
test de fluorescencia usando luz ultravioleta
y que sólo reconoció como quemaduras
las partes afectadas en el incendio de 1532.
Actualmente
se desconoce el proceso que originó esta
imagen única.

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